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Hoy el mercado de los productos amigables con el entorno ha crecido, y muchas decisiones de compra se basan en las propiedades de reciclaje que tiene el producto o en las prácticas responsables de las empresas que lo fabrican. En nuestra industria, el tema tiene varias aristas: los productos que generamos son totalmente reciclables, lo que los hace ecológicos, pero ciertos procesos productivos generan algún grado de contaminación. El caso más relevante es el proceso de blanqueo.
Sin embargo, la ciencia no se detiene y hoy aparecen nuevas alternativas para mitigar el impacto en la producción de papel.
Recientemente, científicos de la Universidad de Queens, en el Reino Unido, descubrieron un nuevo sistema para disolver la madera a través de la incorporación de líquidos iónicos en condiciones amenas de temperatura y presión.
La mezcla de estos líquidos con una solución de acetona y agua, permite disolver la madera y separarla en lignina pura y una solución celulósica.
De esta forma, las fibras de celulosa siguen su curso normal de producción, mientras que la lignina puede usarse para fabricar aditivos, además de reemplazar algunos petroquímicos.
Este proyecto, unido a otros tantos que se desarrollan en diferentes institutos y universidades alrededor del mundo, son un paso importante en la creación de procesos productivos que además de ser más amigables con el ambiente, permitirán generar nuevos ingresos o ahorrar costos de producción a través de la venta o uso de subproductos propios de la fabricación de celulosa.
Aunque muchas empresas ya han avanzado en la materia, es necesario que todos los productores tomen conciencia de la enorme ventaja que estos proyectos representan, y los empiecen a incorporar en pro de la industria y del planeta.
Vanesa Restrepo
Subeditora
vrestrepo@maripapel.com
| < La creatividad hace la diferencia | Reciclaje: más que compromiso ambiental > |
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