| Invertir para mantenerse |
Página 1 de 2 La crisis llevó a replantear los programas de inversiónde las compañías latinoamericanas. Aún así, la gran mayoría continúa viendo la modernización como un elemento para el que se deben destinar recursos. Por Vanesa Restrepo Los últimos cinco años, en especial el 2007, fue una de las mejores épocas para los productores de celulosa y papel, que vieron como sus productos se mantenían con buenos precios y el negocio prosperaba. Ante este panorama tan alentador, muchas compañías decidieron ampliar su capacidad productiva para responder a la creciente demanda de sus productos y, entonces, aparecieron los planes de compra de terrenos, compra de maquinaria, renovación de equipos, entre otros. La situación se sostuvo en medio de un espíritu de crecimiento que se extendió por América Latina y se materializó en hechos como la llegada de la compañía finlandesa Botnia a Uruguay, la expansión del segmento de tisú de CMPC en la región andina, el crecimiento de la capacidad productiva de algunas papeleras y celulósicas en Brasil y la apertura de nuevas plantas en centro y Sudamérica. Pero con la llegada de la crisis, los empresarios frenaron el rtimo de sus inversiones y se detuvieron a analizar los costos y consecuencias de cada uno de los centavos que destinarían a nuevos proyectos. Durante el año pasado, casi todas las compañías reseñaron inversiones en la modernización tecnológica, especialmente en sistemas para ahorro de costos, tratamiento de efluentes, plantaciones forestales y ampliación de la capacidad instalada. Entre los principales proyectos de inversión se destacan la puesta en funcionamiento del proyecto MA 1100, correspondiente a la unidad de Monte Alegre, perteneciente a la compañía Klabin, empresa que figura entre las diez más importantes de las 50 Latinas de este año. Este proyecto, en particular, costó unos 2200 millones de reales durante el 2008 (en total la inversión ascendió a 3.800 millones de reales), y contribuyó a aumentar la capacidad productiva desde 1,6 hasta dos millones de toneladas anuales de celulosa. Otro de los grandes proyectos fue la ampliación y contrucción de nuevas plantas de producción en la compañía Suzano. Gracias a estos planes, la empresa pasó a ser una de las cinco principales productoras de pulpa y papel de Brasil. Esta misma compañía planea un nuevo programa de crecimiento que pretende construir tres nuevas plantas y llevar la producción anual a 7,2 millones de toneladas. |